Itinerario de una semana en Lisboa y sus alrededores

Siete días descubriendo las bellezas de Lisboa y sus alrededores: un itinerario que os hará vivir unas vacaciones de ensueño entre cultura, naturaleza y buena comida.

¿Qué itinerario seguir durante unas vacaciones de una semana en Portugal? Si queréis quedaros en la zona de Lisboa, os proponemos un tour circular de siete días que os permitirá visitar con calma tanto la encantadora capital portuguesa como las localidades más famosas de los alrededores como Sintra, Cascáis y Estoril.

Hemos incluido en nuestro itinerario de una semana en Lisboa y sus alrededores las atracciones culturales e históricas más famosas, sin desdeñar las menos conocidas, las zonas modernas de la ciudad de Lisboa y las atracciones de interés paisajístico como playas y puntos panorámicos desde los que se pueden sacar fotos maravillosas. Tampoco faltan los espectáculos y las oportunidades de diversión.

El itinerario se puede personalizar de acuerdo a vuestros gustos e intereses dedicando más tiempo a una atracción que a otra, pero está pensado para satisfacer a todo tipo de viajeros: parejas de escapada romántica, familias con niños, jóvenes en busca de diversión y lobos solitarios.

Mapa y datos del itinerario

Aquí está el mapa del itinerario de una semana en Lisboa y alrededores: os proponemos hacerlo en coche, tal vez alquilándolo en el aeropuerto de Lisboa a vuestra llegada.

Recorrido: 200 km | Duración: 1 semana | Periodo aconsejado: todo el año

Primer día en Lisboa

Vista de Lisboa

El primer día tomáoslo con tranquilidad, como hacen los lisboetas: adaptaos a su forma de entender la vida y empezad el día tomando un buen café sentados en una de las terrazas de la plaza Rossio en la Baixa de Lisboa.

Continuad en dirección del río por la calle peatonal Rua Augusta, curioseando los escaparates de las tiendas; una vez cruzado el Arco de Rua Augusta, entraréis en la elegante Plaza del Comercio, que una vez fue la puerta principal de entrada a la ciudad.

Dad una vuelta por la plaza a lo largo y a lo ancho y saboread su atmósfera única: si cerráis los ojos, deberíais ser capaces de imaginar el trajín de los barcos que salían o llegaban de países lejanísimos.

Después de un aperitivo, es el momento de conocer la Lisboa histórica: subid al Castelo de São Jorge que domina la ciudad desde lo alto de una colina; tomaos por lo menos un par de horas para visitar el castillo, dedicando tiempo a contemplar la maravillosa vista panorámica de la que se disfruta desde aquí.

Una vez que salgáis del castillo quedaos en el barrio de Alfama, el más tradicional de Lisboa: la mejor manera de visitar esta caótica cascada de casas a lo largo de la colina es perderse entre sus callejuelas estrechas y dejarse seducir por el ambiente mágico de este lugar atemporal. Admirad el manto de tejados de Alfama al atardecer desde una de sus terrazas panorámicas, como el Miradouro de Santa Luzia.

Llegados a este punto os habrá entrado hambre: no os vayáis de Alfama, no hay mejor manera de terminar vuestro primer día en Lisboa que una cena romántica en uno de sus restaurantes típicos, seguida de un concierto en una tradicional casa do fado.


Segundo día en Lisboa

La Torre de Belém

El segundo día salid de la Baixa y dirigíos a Belém, un barrio situado a pocos kilómetros del casco antiguo dedicado a los exploradores y a los descubrimientos. Comenzad vuestro día con un café y un pastel de nata en la histórica pastelería de Belém, y visitad después los fascinantes monumentos que han hecho famosa la zona.

A lo largo de la orilla del río Tajo encontraréis la imponente Torre de Belém, que destaca sobre el cielo azul de Lisboa, y el Monumento a los Descubrimientos, una enorme carabela de piedra blanca en cuyas paredes están representados los protagonistas de las grandes aventuras marítimas de Portugal. Subid a la punta del monumento para disfrutar de una excepcional vista panorámica de Belém.

No muy lejos de estos monumentos se encuentra otra famosa atracción de Belém, el Mosteiro dos Jerónimos: este magnífico monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construido por voluntad del rey Dom Manuel I para celebrar la épica hazaña de Vasco de Gama.

Volved al centro y dad una vuelta por los barrios históricos de la ciudad con el tranvía 28, que trepa arriba y abajo por las empinadas callejuelas de Lisboa y a veces pasa tan cerca de las casas que os entrarán escalofríos!

Haced un descanso en el hotel para recuperar fuerzas: os servirán para experimentar la movida de Bairro Alto, el barrio de la vida nocturna de Lisboa. Haced como los jóvenes (y no sólo) de Lisboa: id de un bar a otro y bebed vuestras copas en la calle, entre una charla y otra, hasta altas horas de la noche.


Tercer día en Lisboa

El oceanario de Lisboa

Al día siguiente volved al Bairro Alto con la luz de la mañana: os resultará sorprendentemente diferente. Visitad el Convento do Carmo, una sugerente iglesia sin techo, coged uno de los funiculares del barrio, el Elevador de Bica o el Elevador de Santa Gloria y admirad la vista panorámica de la Baixa desde el Miradouro de São Pedro de Alcantara.

Por la tarde, cambiad totalmente de ambiente visitando el Parque de las Naciones, la zona moderna de Lisboa realizada con ocasión de la Expo 98. No os perdáis el Oceanario, uno de los acuarios más grandes del mundo, así como una de las atracciones más visitadas de Lisboa: en sus peceras hay más de 15.000 animales incluyendo tiburones, rayas, pingüinos, peces payaso…

Consejos sobre el itinerario de Lisboa

¿Os gustaría estudiar un itinerario alternativo de 3 días en Lisboa? Consultad el de la página Itinerario de dos semanas en Portugal.

Además, para profundizar y planificar vuestra visita a Lisboa, consultad las ideas que encontraréis a continuación.

placeGuía de Lisboa hotelDormir en Lisboa

Cuarto día: Palacio de Queluz y Sintra

Espléndido escorzo del Palacio da Pena en Sintra

Después de salir de Lisboa, en poco tiempo llegaréis al Palacio Nacional de Queluz, una magnífica residencia real con paredes de color rosa pastel ricamente decorada en estilo rococó, que ha sido apodada como la “Versalles de Portugal”.

Después de haber visitado las salas y el jardín del palacio, volved a la carretera en dirección de Sintra: esta pequeña ciudad inmersa en el verde del parque natural de Sintra-Cascáis es una de las perlas de Portugal, elogiada por escritores y amada por los nobles que la eligieron como su residencia construyendo magníficos palacios.

Muchos turistas visitan Sintra con una excursión de un día pero esta romántica ciudad merece al menos una estancia de una noche dada la increíble cantidad de atracciones culturales y paisajísticas que se concentran en una ciudad tan pequeña.

Comenzad por la más famosa, el Palacio da Pena, un castillo de cuento con un encanto decadente, encaramado a la cima de una vertiginosa colina desde la que se disfruta de una vista deslumbrante del océano; es fácilmente reconocible por sus paredes de color pastel, amarillas, rosas y violetas.

Esperad a la puesta del sol dentro del Parque da Pena, el intrincado bosque que rodea el castillo, obra genial de diseño de jardines del Rey Don Fernando II, luego bajad al centro para cenar; cuando terminéis de comer pasead por las callejuelas del centro y disfrutad de la atmósfera mágica de la Sintra nocturna.

hotelDónde dormir en Sintra

Quinto día: de Sintra a Cabo da Roca

El faro de Cabo da Roca

A la mañana siguiente, visitad otra de las maravillas de Sintra, la excéntrica Quinta do Regaleira: es una villa del siglo XIX de estilo manuelino rodeada de jardines gótico-románticos con estatuas, fuentes, estanques, cuevas y elementos decorativos que se refieren a la mitología, alquimia y masonería.

Dedicad el resto del tiempo que os queda en Sintra a las otras atracciones de la ciudad, como el Palácio da Vila (o Palácio Nacional), el Castelo dos Mouros y el Convento dos Capuchos, después subid al coche para llegar al sugestivo Cabo do Roca, el punto más occidental de Europa continental.

No hay casi nada en este promontorio a 140 metros sobre el nivel del mar, sólo un faro del siglo XIX y una pequeña cafetería, pero precisamente en su ubicación aislada está el encanto de Cabo da Roca. Escuchando las estrepitosas olas del océano que rompen en los acantilados, con el viento que golpea fuerte sobre el rostro, os parecerá haber llegado al límite del mundo.


Sexto día: Cascais y Estoril, Costa da Caparica y Sesimbra

El Faro de Santa Marta en Cascáis

El sexto día está dedicado enteramente al mar, o mejor dicho al océano, un elemento importantísimo en la historia y la identidad nacional de Portugal. Precisamente porque están bañadas por las frías y tempestuosas aguas del océano, las playas de Portugal tienen un encanto particular, muy sugerente.

No os perdáis las fascinantes localidades balneario de Cascáis y Estoril. Además de las dos famosas ciudades costeras, también merece la pena pararse en Costa da Caparica, una arenal de varios kilómetros de longitud que a medida que se aleja del centro habitado sus playas se vuelven más salvajes, y Sesimbra, un pueblo de pescadores muy popular como destino de vacaciones de las familias portuguesas.

hotelDormir en Cascáis hotelDormir en Sesimbra

Séptimo día: regreso a Lisboa

La estatua de Cristo Rei

Volved a Lisboa para pasar el último día de vuestras vacaciones. Concedeos hacer algunas compras en la elegante Rua do Augusta y en las calles vecinas de la Baixa o en Rua Garrett en la zona de Chiado, después os podéis dedicar a las numerosas atracciones que os quedan por visitar en Lisboa.

La capital portuguesa ofrece mucho: podríais elegir cruzar el río y subir a la gigantesca estatua del Cristo Rei (inspirado en el Cristo Redentor de Río de Janeiro), relajaos con un crucero por el río, tomar el fresco en un parque de la ciudad o visitar uno de los muchos museos de la ciudad.

Entre los museos más interesantes destacamos el Museo do Fado, el Museo de los Azulejos, el Museo Marítimo y el Lisboa Story Centre. Los apasionados del fútbol no pueden perderse el Museo Benfica, albergado en el interior del histórico estadio da Luz.

Le tappe dell'itinerario