Itinerario de dos semanas en Portugal

El tour clásico de Portugal en 2 semanas, que os permitirá visitar las ciudades más hermosas, los monumentos más importantes y la costa del Algarve.

Hemos hecho para vosotros un gran tour de Portugal con salida y llegada a Lisboa: en dos semanas tendréis la oportunidad de admirar lo mejor de esta tierra tocando las localidades más famosas y los pueblos más pintorescos.

En este itinerario pasaréis por las principales ciudades de Portugal, Lisboa y Oporto, y localidades turísticas como Sintra, Óbidos, Coímbra, Tomar y Évora, y también llegaréis al Algarve en el sur de Portugal.

Mapa y datos del itinerario

Aquí está el mapa del itinerario de dos semanas en Portugal: os proponemos hacerlo en coche, tal vez alquilándolo en el aeropuerto de Lisboa a vuestra llegada.

Recorrido: 1800 km | Duración: 2 semanas | Periodo aconsejado: de junio a septiembre

Los primeros tres días: Lisboa

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La majestuosa Lisboa, capital de Portugal, merece toda nuestra atención desde el primer momento que se llega al centro. Hay muchísimas cosas que ver, así que apenas bajéis del autobús del aeropuerto y dejéis las maletas en el hotel, es hora de bajar a la calle y explorar a lo largo y ancho la ciudad.

Lisboa está situada sobre siete colinas, y no es ciertamente una ciudad relajante para caminar! Sin embargo, esta es sin duda la mejor manera de captar la esencia, paseando por los rincones y callejuelas para admirar la vida que transcurre pacíficamente y las magníficas casas decoradas con azulejos.

Primer día en Lisboa

El primer impacto con Lisboa se tiene recorriendo la Rua Augusta, el corazón de la Baixa, el barrio central de la ciudad, pasando bajo el arco hasta llegar a la maravillosa Praça do Comercio, que llega hasta el agua, donde el río Tajo se convierte en mar. Aquí, hace más de 500 años, llegaban los barcos provenientes de las colonias, cargados de mercancías y productos imposibles de encontrar en Europa. Este comercio convirtió a Portugal en una potencia absoluta, y todavía hoy se puede entender pasando un poco de tiempo en esta plaza.

Desde la Praça do Comercio, con el mar a vuestras espaldas, os encontraréis el Bairro Alto a la izquierda y Alfama a la derecha. Ambos son barrios de visita obligada, pero para el primer día elegimos visitar Alfama ya que aquí se encuentra el majestuoso Castillo de São Jorge, antigua fortaleza que custodiaba la ciudad, desde donde se puede admirar un panorama realmente increíble.

Después de la visita al castillo, la mejor manera de visitar Lisboa es pasear sin rumbo por los estrechos callejones de Alfama, relajarse en una cafetería, visitar las tiendas de suvenires y esperar hasta la hora de la cena: aquí hay numerosos restaurantes que durante la comida deleitan a los huéspedes con un espectáculo de Fado, la melancólica música típica local, la mejor manera de acabar el primero de los tres días en Lisboa.

Segundo día en Lisboa

El segundo día, después de un copioso desayuno a base de pastelería portuguesa, es el momento de dirigirse hacia el Bairro Alto. Desde la Baixa se sube atravesando los elegantes Armazenes do Chiado, antiguos almacenes reconvertidos en un moderno centro comercial, y subiendo por las empinadas calles se llega a un barrio que es para explorar por completo, entre un miradouro y una iglesia, entre una calle escondida y un edificio decorado con azulejos.

Consejo: Se puede llegar al Bairro Alto aprovechando el Elevador de Santa Justa, un ascensor de hierro que data de principios del siglo XX, y que sigue funcionando perfectamente hoy en día, un must para los turistas y no turistas.

Un monumento ineludible del Bairro Alto es el Convento do Carmo, un antiguo monasterio de la ciudad, destruido por el terremoto que devastó Lisboa en 1755 y del que hoy en día sólo quedan en pie las columnas portantes, en un conjunto que recuerda mucho de cerca a la Abadía de San Galgano cerca de Siena. Entre las tiendas del Bairro Alto, después de una pausa refrescante a base de café y pastel de nata, llega la hora de la cena. En esta zona hay muchos restaurantes, no dudéis en probar la típica cocina portuguesa con bacalhau y productos frescos: será capaz de sorprenderos.

Por la noche, el Bairro Alto da lo mejor de sí mismo: de hecho, esta es la zona donde se concentra la vida nocturna de Lisboa, y entre cervezas y cocteles llegará la hora de volver al hotel para un buen descanso antes del tercer día del descubrimiento de la capital portuguesa.

Tercer día en Lisboa

El tercer y último día, si es compatible con los horarios, se dedica a la exploración del barrio de Belém, situado a pocos kilómetros al oeste del centro histórico, a orillas del río Tajo, que aquí ya se ha convertido en el Océano Atlántico. La Torre de Belém es el símbolo absoluto de esta parte de la ciudad, y también de toda Lisboa: una pequeña torre que antes del terremoto de 1755 fue construida en medio del mar, custodiando la ciudad.

No muy lejos se encuentra el Monasterio Dos Jerónimos, una espléndida estructura que merece sin duda una visita minuciosa, el Monumento a los Descubrimientos, donde se resumen todos los descubrimientos de los navegantes portugueses del siglo XIV y para los amantes de la buena comida la pastelería de Belém donde en 1837 nacieron los pasteles de nata, dulces con crema que pronto se convirtieron en una verdadera institución de todo Portugal.

Con el dulce sabor de boca del pastel, es hora de salir de Lisboa, el resto de Portugal os espera.

Consejo sobre el itinerario de Lisboa

Queréis estudiar un itinerario alternativo de 3 días en Lisboa? Seguid el del Itinerario de una semana en Lisboa y sus alrededores.

Además, para profundizar y planificar vuestra visita a Lisboa, consultad la información que os dejamos a continuación.

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Cuarto día: Sintra y Cabo da Roca

El Palacio da Pena en Sintra

A poco más de media hora en coche de Lisboa se encuentra Sintra, famosa ciudad portuguesa declarada por la UNESCO patrimonio mundial de la Humanidad. La parada en Sintra será breve ya que el destino final de la etapa de hoy es Cabo da Roca, el punto más al oeste de Europa continental.

No obstante, Sintra merecería una visita mucho más profunda para admirar sus magníficos monumentos, entre ellos el Palacio da Pena, que data de mediados del siglo XIX y construido con una mezcla de estilos verdaderamente única, el Castelo dos Mouros, construido por los árabes y modificado varias veces, el Palacio Nacional de Sintra o la Quinta da Regaleira.

Por supuesto, la mejor manera de vivir Sintra es dejarse llevar totalmente y pasear por las calles del casco antiguo en busca de un rincón pintoresco, de un balcón con flores, de una cafetería típica o de un buen restaurante donde descansar para la comida.

Dejando a nuestras espaldas Sintra, seguimos hacia Cabo da Roca. Sobre sus imponentes acantilados irregulares rompen las poderosas olas del Océano Atlántico. El paisaje aquí es magnífico y la naturaleza da lo mejor de sí misma. Una forma de sentirnos muy pequeños, y recordar que somos sólo un punto en una inmensidad inimaginable.

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Quinto día: Óbidos, Monasterio de Alcobaça y Nazaré

La playa de Nazaré

El quinto día el despertador suena de buena mañana: no espera un día muy intenso que nos llevará a subir Portugal hacia el norte durante casi 200 kilómetros. Las paradas de hoy son tres: la hermosa ciudad amurallada de Óbidos, el Monasterio de Alcobaça y la ciudad costera de Nazaré.

Desde Cabo da Roca hasta Óbidos el trayecto dura poco más de una hora, atravesando el interior portugués. Una vez llegados a vuestro destino, descubriréis un casco antiguo compacto y hecho de casas blancas con tejados de tejas rojas, que contrastan fuertemente con las murallas grises del castillo que domina la ciudad. No os perdáis la Porta da Vila, la entrada principal de la ciudad decorada con azulejos de colores magníficos, dispuestos para crear un mosaico que representa la Pasión de Cristo.

Para los que estén en forma, se recomienda un paseo por las murallas de la ciudad, desde donde se pueden admirar maravillosas vistas de Óbidos y del valle circundante.

La caminata dura aproximadamente una hora, tras la cual llega el momento de despedirse de Óbidos y partir hacia el Monasterio de Alcobaça, otro patrimonio de la UNESCO, fundado por el primer rey portugués Alfonso I en el siglo XII.

La estructura tiene un estilo gótico y en el exterior se encuentran dos alas barrocas, que contienen la iglesia que fue ampliada en el siglo XVIII. En su interior se encuentran las tumbas reales de algunos de los reyes portugueses más influyentes y el Panteón Real, una sala destruida por el terremoto de 1755 y reconstruida en estilo neogótico.

También es muy hermoso el claustro del Silencio, construido durante el reinado del rey Dionisio I, con columnas decoradas con motivos animales y vegetales. Aquí se asoma la Sala de la Fuente, donde hay una fuente renacentista decorada con escudos y grifos.

Después del ritual de fotos, continuamos hacia la tercera y última etapa del día: Nazaré, conocida localidad balneario dividida entre los barrios de Praia, Sitio y Pederneira. Praia se encuentra en la playa, mientras que Sitio está en un promontorio de 90 metros de altura; para llegar se puede coger el funicular de Nazaré, inaugurado en 1893, de 318 metros de largo y con una pendiente del 42%.

En Nazaré se puede caminar por el paseo marítimo, relajarse en la playa y disfrutar de una cena típica a base de productos del Océano. A los amantes del surf, Nazaré les parecerá un destino ideal: el 11 de febrero de 2017 se cogió una ola de 25 metros de altura, la más alta surfeada en la historia de esta disciplina.

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Sexto y séptimo día: Oporto

El barrio de la Ribeira

El sexto día se sale de Nazaré para visitar uno de los destinos más importantes de un tour de Portugal. Es Oporto, la llamada “capital del norte”, una ciudad que aunque pueda recordar a Lisboa al principio, tiene una identidad muy distinta.

Oporto vive alrededor del vino homónimo, producido aquí por algunas de las mejores bodegas del mundo y exportado practicamente por todas partes, que se encuentran en la orilla sur del río Duero, que divide el centro de la ciudad en dos. Aquí podréis realizar una visita guiada, donde os revelarán todos los secretos de la producción y de la historia, y al final os ofrecerán una abundante degustación.

Después de una visita a las bodegas, es hora de explorar la ciudad. El barrio más turístico es la Ribeira, que se asoma a la orilla norte del Douro. Aquí hay muchísimos bares y restaurantes donde se pueden probar las delicias locales.

Después de un relajante descanso admirando el Puente Luis I y los numerosos barcos que surcan las aguas de la ciudad, es hora de salir a explorar esta zona.

Atención! Oporto, al igual que Lisboa es una ciudad fatigosa de visitar: hay muchas cuestas y podríamos tirar del metro o de los autobuses, pero es caminando a pie como mejor se entra en contacto con la ciudad.

Desde la Ribeira se puede dar un hermoso paseo cuesta arriba hasta la Sé do Porto, la catedral de la ciudad, al lado de la cual se abre una terraza panorámica desde la que se admira Oporto, el río Duero y la zona de las bodegas.

Al día siguiente la visita de Oporto continúa: no os podéis perder, por ejemplo

  • la Igreja de Sao Francisco, con un interior todo dorado que llega a ser deslumbrante.
  • la espléndida estación de Sao Bento, en cuyo interior reinan los azulejos.
  • la elegante Avenida dos Aliados, el salón de la ciudad.
  • el tradicional Mercado do Bolhao, ideal para comprar suvenires y productos típicos.
  • la Capela das Almas, completamente recubierta de mosaicos azules.
  • la Torre Dos Clerigos, desde donde se puede admirar una vista magnífica.

Oporto merecería más de dos días, pero os enamoraréis de inmediato y estaréis deseando volver para conocerla mejor.

Consejo sobre el itinerario de Oporto

Queréis estudiar un itinerario alternativo de 3 días en Oporto? Seguid el de la página Itinerario de una semana en Oporto y sus alrededores.

Para profundizar y planificar vuestra visita a Oporto, consultad la información que encontraréis a continuación.

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Octavo día: Braga y Guimarães

El santuario de Sameiro cerca de Braga

Después de dos días en Oporto es hora de volver a encender el motor para llegar a Braga, dirigiéndose al norte, no muy lejos de la frontera con España.

Braga es la segunda ciudad más importante del norte de Portugal y es conocida como la “Roma Portuguesa” por su importancia histórica. Es una importante ciudad universitaria y está realmente llena de cosas para ver, a pesar de que su extensión sea bastante contenida.

La visita comienza sin duda por la Catedral de Braga, uno de los monumentos más importantes de la ciudad. Su construcción comenzó en el siglo XI y se prolongó tanto en el tiempo que hoy en día es una verdadera mezcla de estilos: del románico al gótico, del manuelino al barroco. También es interesante el Palacio Episcopal del siglo XIV, y la Torre de Menagem, lo que queda de las antiguas murallas de la ciudad.

Después de una pausa regeneradora para la comida en Braga, antes de reemprender al camino es interesante una visita a la Casa dos Crivos, un típico edificio del siglo XVI que hoy en día es la sede de la Galería Cívica y al Museo de Arte Sacro, en cuyo interior se puede admirar también el tesoro de la Catedral.

Pero Braga no es la única etapa de hoy: nos dirigimos hacia Guimarães, al que se llega en menos de media hora en dirección este.

Guimarães, de origen celta, se convirtió en la capital del condado de Portucale en 1095 y por ello su importancia histórica es fundamental. Su casco antiguo ha sido declarado patrimonio mundial de la Humanidad por la UNESCO, y entre sus monumentos más interesantes se encuentran el Castillo de Guimarães con sus espléndidas murallas almenadas, el palacio de los Duques de Braganca que se remonta al siglo XV y la iglesia de Nossa Senhora de Oliveira, reconstruida en el siglo XIV donde antes se levantaba un antiguo monasterio.

Después de haber cenado en uno de los numerosos restaurantes típicos del centro, podéis regresar al hotel: la jornada de mañana será larga e intensa.

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Noveno día: Coímbra

La universidad de Coímbra

Hoy nos espera un largo trayecto hacia el sur: desde Guimarães, nos dirigimos hacia Coímbra, conocida por su universidad, una de las más importantes de Europa, tanto es así que atrae a más de 20.000 estudiantes extranjeros. Coímbra, junto con su universidad, forma parte de la lista del patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

Llegaréis alrededor de la hora de la comida, así que después de una opulenta comida con ingredientes típicos locales, podréis iniciar el recorrido por el casco antiguo donde encontraréis varios edificios particulares conocidos como republicas, alojamientos estudiantiles que datan de hace siglos: son verdaderas instituciones en la ciudad, y dentro de ellas los habitantes viven como si fueran completamente autónomos, organizando eventos y gestionando todo lo que necesitan.

También es interesante una visita a la puerta y la torre de Almedina, la entrada principal de Coímbra, y darse una vuelta por la zona comercial, donde se pueden comprar productos típicos a precios excelentes.

Por la noche, después de haberse deleitado con las delicias típicas de la cocina portuguesa, podéis dirigíos a uno de los numerosos locales de la ciudad: siendo frecuentada por muchos estudiantes universitarios, Coímbra tiene una gran vida nocturna, los precios son bajos y hay muchas oportunidades para socializarse.

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Décimo día: Monasterio de Batalha y Tomar

Monasterio de Batalha, patrimonio de la UNESCO

Continuamos nuestro descenso hacia el sur: desde Coímbra, en menos de una hora y media, llegamos al Monasterio de Batalha, parada intermedia del día de hoy que nos llevará hasta Tomar.

El Monasterio de Batalha, o convento de Santa María da Vitória, es un monumento protegido por la UNESCO y forma parte de la lista del patrimonio de la Humanidad. Fue construido entre 1300 y 1500, en estilo gótico-manuelino, y hoy en día es uno de los monumentos góticos más importantes de todo Portugal.

Su arquitectura es majestuosa y el exterior está hecho de piedra blanca de Porto de Mos, mientras que el interior del portal está enriquecido con 78 estatuas que representan ángeles, reyes del Antiguo Testamento y santos.

En el interior del Monasterio de Batalha hay una capilla dedicada al rey Juan I, y una capilla inacabada, un testimonio del hecho de que el monasterio aún no estaba acabado. Cerca del claustro real se encuentra el llamado claustro de Alfonso V, de estilo gótico con arcos y una doble cúspide.

Dejando el Monasterio de Batalha, después de una pausa para comer en uno de los restaurantes de la carretera, es hora de salir de nuevo hacia Tomar, una elegante ciudad de Portugal central, situada a orillas del río Nabao. Tiene un hermoso centro histórico y está dominado por una antigua fortaleza de los templarios. A propósito de los Templarios, la iglesia dedicada a ellos se encuentra detrás de la entrada al Convento de la Orden de Cristo, ubicado a un kilómetro del centro de la ciudad.

Es uno de los monumentos más interesantes para visitar en Tomar, imperdible para los entusiastas de la arquitectura religiosa, mientras que otros podrán relajarse tranquilamente con una sesión de compras en una de las tiendas típicas en el centro.

Por la noche Tomar es una tranquila ciudad de provincia: hay restaurantes baratos que sirven excelentes platos y algunos bares o cervecerías para tomar una copa antes de irse a dormir.

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Undécimo día: Évora y Alentejo

El castillo de Marvao, en el Alentejo

Hoy también os espera un viaje: los casi 200 kilómetros que separan Tomar de Évora pasarán agradablemente, entre hermosas vistas y escorzos del Portugal rural.

Évora, ciudad del Alentejo, tiene un hermoso cordón amurallado y está dominada por una catedral medieval. También esta ha sido declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Évora es muy agradable de visitar gracias a su casco antiguo peatonal formado por calles adoquinadas y pequeñas tiendas. Pasando aquí todo el día, podréis elegir entre visitar la Catedral de Évora, la iglesia de San Antonio, la prestigiosa universidad, o simplemente relajaros en uno de las cafeterías al aire libre situadas en la céntrica Praça do Giraldo.

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Duodécimo día: Albufeira y Portimão

La playa de Albufeira

Hoy terminamos nuestro descenso al extremo sur de Portugal: desde Évora llegamos a Albufeira, una de las localidades más famosas de la costa del Algarve.

Albufeira podría ser un auténtico shock después de haber pasado tantos días en el centro de Portugal y el Alentejo, lugares con pueblos donde el tiempo parece haberse detenido y con tantos testimonios del pasado. Albufeira es, de hecho, una ciudad nacida a mediados del siglo pasado para uso y consumo exclusivo de los turistas, especialmente británicos y del norte de Europa, que la asaltan literalmente durante los meses de verano.

Sin embargo, Albufeira es un excelente punto de apoyo para visitar el Algarve: hay playas maravillosas, servicios de todo tipo, bares, restaurantes y supermercados. Por supuesto, echaréis de menos la autenticidad que respirabais durante los últimos días, pero por otro lado estaréis encantados de tener a mano todas las comodidades. Hoy podéis relajaros en la piscina o en la playa, tomar un café en el paseo marítimo o simplemente ir de compras.

Desde Albufeira nos desplazamos un poco más al oeste, hasta llegar a Portimão. Otra localidad muy famosa del Algarve, a sólo 2 kilómetros de Praia da Rocha, una playa y al mismo tiempo una localidad turística muy frecuentada. Pasaréis la primera noche en el Algarve en Portimão, más tranquilo que Albufeira, pero al mismo tiempo encontraréis una amplia selección de hoteles, restaurantes y locales nocturnos.

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Los últimos dos días: Sagres, la Costa del Algarve y el regreso a Lisboa

Sagres, la localidad más al oeste del Algarve

Los dos últimos días del tour de Portugal los dedicamos a relajarnos en el mar, disfrutando de las maravillosas playas del Algarve. Como base tomamos Sagres, una ciudad situada en el extremo oeste de la región, no muy lejos del faro del Cabo de São Vincente, el último pedazo de tierra antes del Océano Atlántico.

Situada en el extremo oeste de la costa del Algarve, es un refugio seguro para los que buscan paz y tranquilidad, ya que es una zona más aislada respecto a otras zonas mucho más concurridas por los turistas.

Sagres es la patria de los aficionados al surf que aman las condiciones ideales de estas playas soleadas y sopladas por el viento. Aquí, las clases de surf cuestan poco, por lo que podría ser una buena oportunidad para abordar esta disciplina por primera vez.

Pero también hay algunas playas hermosas en Sagres, como la Praia da Mareta, la más grande de la zona, Praia do Tonel, donde los surfistas cogen las olas más altas, o Praia da Baleira, cerca del puerto de la ciudad.

Si después de más de 10 días, todavía os quedan ganas y energías para seguir explorando, el Algarve es una verdadera mina de oro: podéis llegar hasta el faro del Cabo de São Vincente para admirar acantilados de cientos de metros de altura que caen en picado sobre el océano, podéis explorar Tavira, una ciudad portuguesa tradicional en el borde del parque natural de Ria Formosa, o simplemente relajaros tumbados en una de las numerosas playas de la zona.

El último día nos espera un trayecto de más de tres horas hacia el norte, para regresar a Lisboa y cerrar la vuelta completa de Portugal volviendo al aeropuerto.